martes, 20 de septiembre de 2016

Un sábado de PELOS

El colectivo de escritoras las Microlocas estarán en el Librerío de la Plata para presentar su último libro de microrelatos ilustrado por Virginia Pedrero y publicado por Páginas de Espuma: Pelos


Microlocas es el nombre adoptado por un colectivo de cuatro escritoras para crear un proyecto literario común en el que, sin renunciar en ningún momento a la creación individual, son capaces de cuestionar el concepto de autoría, las fronteras geográficas y de la lengua, el diálogo entre poéticas diferentes. Su debut se produjo en 2011 con el libro La aldea de F., al que siguieron la micronovela Post Mortem (2014, en Piedad y deseo) y los microcuentos de Casa vacía (2015, en Wollstonecraft. Hijas del horizonte). Pelos, ilustrado por Virginia Pedrero, es su último proyecto.

Microlocas son Eva Díaz Riobello, Isabel González, Teresa Serván e Isabel Wagemann.

Eva Díaz Riobello (Avilés, Asturias, 1980) es periodista y colaboradora habitual en radio. Sus textos han obtenido premios como el Jóvenes Talentos Booket o el Por favor, sea breve. Es autora del libro de cuentos Susurros en el tejado (2010), ganador del certamen Nuevos Creadores.

Isabel González (Ejea de los Caballeros, Zaragoza, 1972) creció en una gasolinera y publicó Casi tan salvaje (2012) en esta misma editorial. Es infografista, periodista y profesora de escritura. Fue incluida entre los representantes del Cuento español actual 1992- 2012 (2014).

Teresa Serván (Madrid, 1974) es especialista en juegos de mesa. Ha publicado su microficción en algunas de las más importantes antologías como Por favor, sea breve 1 y 2 (2001, 2010) o El ojo narrativo (2009), y en 2007 obtuvo el premio Movistar para relatos hiperbreves.

Isabel Wagemann (Valdivia, Chile, 1972) es periodista y fotógrafa y, además de publicar su microficción en diferentes revistas, ha sido incluida en antologías como Por favor, sea breve 2 (2010) o Parafilias ilustradas (2010). En 2013 obtuvo el premio chileno Santiago en 100 palabras.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Flavia Company en el Librerío de la plata


El viatge ha sido siempre
una metáfora de la vida 
(Flavia Company) 

La escritora Flavia Company estará 
en el Librerío de la Plata para presentar su libro Haru 

Miércoles 5 de octubre a las 20h. 
Carrer de Sant Jaume, 8, 08201 Sabadell, (Barcelona)

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Yoko Ono: La revolución silenciosa


El Museo Guggenheim Bilbao en colaboración con la Schirn Kunsthalle Frankfurt rindió homenaje y celebró la trayectoria de una mujer polémica, controvertida, única y vital: Yoko Ono. Half-A-Wind Show. Retrospectiva. La muestra organizada con motivo del ochenta aniversario de la artista, reunió 200 piezas que configuran un recorrido por su universo creativo a lo largo de cinco décadas, desde algunas de sus obras más significativas de los años 60 hasta sus más recientes creaciones, obras en papel, objetos, fotografía, videos, obras musicales e instalaciones.  Una exposición sorprendente que nos descubrió a una de las pioneras del arte conceptual y el performance.
Yoko Ono (Tokio, Japón, 1933), perteneciente a una aristocrática familia japonesa, vivió gran parte de su infancia y juventud entre Tokio, San Francisco y Nueva York, donde estudió filosofía, arte y música en prestigiosas instituciones como Gakushūin University (Tokio), Sarah Lawrence College (Nueva York), especializándose en composición y poesía contemporánea.
Antes de ser conocida como la mujer de John Lennon, en los años 60 Yoko Ono se consolidó como una figura destacada de la vanguardia neoyorquina y mantuvo una estrecha colaboración con otros artistas, como el músico John Cage, con el cineasta Jonas Mekas o George Maciunas, fundador del movimiento Fluxus (movimiento que se declaró contra el objeto artístico tradicional como mercancía y se proclamó a sí mismo como el antiarte).
A lo largo de la exposición deducimos que aunque Yoko Ono continúa identificándose con el movimiento Fluxus -porque en esencia significa flujo, cambio y su concepción del mundo es un cambo constante- su arte sigue manteniendo la esencia que la ha definido como una creadora conceptual, sus obras se basan en «la idea» y deja al espectador libre para sentir, proponer e imaginar otra cosa, simple y sencillamente, lo que él quiera.
Las claves para interpretar sus creaciones podemos encontrarlas en uno de sus libros Grapefruit Pomelo, (Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 1970) una serie de instrucciones, frases poemas visuales, notas y reflexiones sobre conceptos, objetos, situaciones y sugerencias que animan al espectador a crear, continuar o terminar la propuesta artística.
«Mi pintura, que está toda ella compuesta de instrucciones (y concebida para que la hagan los otros), llegó después de que entraran en el mundo del arte el collage y el ensamblaje (1915) y el happening (1905). Si tenemos en cuanta la naturaleza de mi puntura, se puede utilizar cualquiera de las tres palabras mencionadas o una nueva en lugar de la palabra pintura. Pero me gusta la antigua palabra pintura porque conecta con la pintura mural y es bonita y divertida. Las que más me interesan de mis pinturas de instrucciones son las pinturas para construir en la cabeza En la cabeza, por ejemplo, una línea recta puede no existir como un segmento de una curva, sino como una línea recta. Además una línea puede ser curva, recta y algo más al mismo tiempo. Un punto puede existir como un objeto de 1,2,3,4,5,6 dimensiones simultáneamente o en diferentes momentos conforme a diferentes combinaciones, como uno quiere, se puede eliminar estas características. Una puesta de sol puede durar días. Uno puede comer todas las nubes del cielo. Se puede ensamblar un cuadro por teléfono con alguien que esté en el Polo Norte, como si se jugara al ajedrez. Este método pictórico se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando no había comida, y mi hermano y yo nos intercambiábamos menús por el aire.» Yoko Ono, Pomelo, (pág. 131-132)
Yoko Ono espera que el espectador sea su propio guía entrando a los espacios al azar, por lo que no hay un orden establecido. Es evidente que cada una de las obras presentadas invita a la reflexión personal, pero nos detenemos especialmente en dos de ellas Cut Piece y Ceiling Painting, Yes Painting, por su carácter rompedor y porque desmitifican el hecho de que la artista no tuviese sus propias inquietudes y reivindicaciones mucho antes de que el gran público la mirase solo como la pareja de uno de los integrantes del famoso grupo The Beatles.
En Cut Piece, estrenada en 1964 en Kioto y considerada un hito en la historia del arte del performance, observamos a Ono -gracias a un video grabado en 1965- sentada, inmóvil y en silencio mientras invitaba a la audiencia a subir a un escenario a cortarle a trozos la ropa. Con este acto invasivo proponía una reflexión sobre el arte y el espectador, sobre la intimidad y el cuerpo de la mujer, una propuesta que en la actualidad es  poco sugerente, pero que hace cincuenta años  era no sólo una provocación sino un motivo de persuasión sobre el arte y la imagen femenina. En el caso de la instalación Ceiling Painting, Yes Painting  presentada por primera vez en 1966 en la Indica Gallery de Londres, la artista invita al observador a trepar mentalmente a una escalera blanca situada en la sala, donde una lupa, sujeta  con una cadena, cuelga de un marco colocado en el techo. Una vez allí, al utilizar la lente de aumento el observador descubre la instrucción: “YES” (“SÍ”). Una obra también significativa pues fue a través de esta pieza como Yoko Ono conoció a John Lennon, quien conmovido por la positividad que transmitía, solicitó que le presentaran a la artista. Yoko Ono explica que en esa época estaba pasando por momentos muy difíciles y todo a su alrededor decía NO, por lo que necesitaba expresar un SI rotundo, en lo alto, como un grito.

Como parte de la exposición la instalación se trasladó también por las calles de Bilbao, grandes vallas publicitarias en diferentes puntos de la ciudad que contenían palabras/mensajes: Dream (sueña), Fly (vuela), Imagine (imagina). Frases como las de Pomelo con las que la artista, firme defensora de la paz, motiva al espectador a crear sus propios sueños. En entrevistas concedidas con motivo de su visita a la inauguración de la exposición, dio muestras de sus inquietudes y su entusiasmo por todo lo que le rodea, dice que cuando escribió Pomelo no imaginaba las repercusiones que tendría el uso de las computadoras, pero que de alguna manera estaba presente esa curiosidad por la pregunta/respuesta inmediata de la misma forma que ahora se utilizan aplicaciones como el twitter. Sobre su fuente de inspiración señala que sigue esperando que llegue «su gran momento». Con 81 años mantiene intacta su curiosidad, el gusto por aprender, se declara en plena exploración por un nuevo «yo» una búsqueda constante «porque sigo sin encontrar lo que quiero encontrar», porque para  ella el arte y la música son las grandes influencias del ser humano para cambiar el mundo. Para Yoko Ono, el arte es la revolución silenciosa que cambia el mundo.
Artículo publicado en la revista Polen UG ver artículo completo en el enlace

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Ana Portnoy: un disparo al autor


Del 30 de enero al 8 de febrero de 2014 Barcelona celebró la novena edición de BCNegra 2014, un encuentro de novela negro criminal que reúne a los lectores con sus escritores favoritos. El evento, al que asisten más de seis mil personas, está comisariado por Paco Camarasa, propietario de la librería Negra y Criminal y se desarrolla en un increíble entorno amable y distendido. A lo largo de una treintena de mesas redondas se congregaron escritores, críticos especializados y sobre todo un público que desea charlar sobre el género negro criminal, pero también sobre otros temas de actualidad, política, literatura e incluso ciencia. Un evento en el que participan el Ayuntamiento de Barcelona, más de 40 editoriales, casi 30 librerías, Bibliotecas e instituciones culturales; no faltan sesiones de cine, clubs de lectura, ciclos de charlas, puntos de intercambio de discos y libros, y sobre todo un gran ambiente en el que se puede hablar de lo que más nos gusta a los que asistimos cada año: de libros. Aunque esta es la semana grande, a lo largo del mes de febrero se suceden más eventos vinculados con el género negro, como conferencias, cursos, talleres y exposiciones.
Como parte del programa de BCNegra 2014 se presentó una exposición de fotografía muy especial titulada Un disparo al autoruna muestra del excelente trabajo de la fotógrafa argentina afincada en Barcelona Ana Portnoy, quien desde hace años ha retratado a grandes escritores como Jorge Zepeda Patterson, Dona Leon, Petros Márkaris, Gustavo Forero, Maruja Torres y doscientos más. El anuncio de este evento en la programación nos pareció excepcional porque es una ocasión única de acercarnos a los autores, de ver su cara e imaginarnos cómo son. Ana Portnoy nos daba esa oportunidad y por ello le pedimos que nos concediera unos minutos, porque no para, y sigue retratando escritores en esta BCNegra 2014.
En nuestro encuentro, nos habló de sus inicios en el mundo de la fotografía, de sus primeras experiencias haciendo retratos familiares y de cómo ganó un concurso en el año 1988, con un reportaje que le permitió por primera vez adentrarse en una historia, y posteriormente colaborar durante cinco años con el dominical de El Periódico de Catalunya; también nos habló de su  trabajo de documentación gráfica en el mundo editorial y cómo a partir de ahí la fotografía tomó un lugar muy personal en su vida. “Hago fotos porque soy muy curiosa. Me gusta mirar, descubrir lo que percibo en un rostro. Y detener ese instante”.
Las fotografías de Ana Portnoy son entrañables pero sobre todo dicen algo, dicen muchas cosas. Con sus imágenes nos habla de un instante, ese que capta con sobriedad y elegancia, con sencillez y cercanía con el retratado, porque ella sabe captar el alma de la gente. Ella sabe mirar, parece que adivina el momento justo en el que la persona va a esbozar una sonrisa, por ejemplo, la del escritor griego Petros Márkaris; quienes hemos tenido el placer de leerlo o escuchado, lo imaginamos así, simpático, sarcástico, inteligente; esto es lo que nos ofrece Ana Portnoy, un instante efímero que capta con su lente, con su magia.
La exposición es sólo una muestra, unas cuantas fotos porque la sala es pequeña, hacer la selección, le resultó difícil y doloroso, porque no quería ofender a nadie, porque elegir el diez por ciento de más de doscientas fotos, era dejar fuera a casi todos; sin embargo sentía que era el momento de mostrar a los autores y de explicar una parte de esas historias reunidas en casi tres años de trabajo.
Siempre le gustó el cine y la literatura, pero fue en la fotografía en donde encontró su manera de comunicación, su modo de contar lo que ella ve, “mi gran obsesión es mirar”. Aprendió de fotógrafos como Carlos Bosch, Humberto Rivas y Elena Schelesinger y creó, sin lugar a dudas, su propio universo y una mirada muy personal.
Un elemento fundamental en su obra es la luz, nunca utiliza flash, recurre a la luz natural, en busca de la imagen sin artificio, en busca de la sencillez que le permita poner en primer plano a su protagonista, que le conceda captar y transmitir el momento efímero de una mirada, un gesto, una palabra contenida, un sentimiento. Ella quiere ofrecernos todo eso en una foto, un suspiro irrepetible que capta en un instante y comparte como un momento eterno.
Nos ofrece la posibilidad de tener algo efímero que permanezca, no importa si para ello en ocasiones la foto está un poco desenfocada, prefiere eso a perder el instante de una expresión. “Porque en la mirada hay algo que no cambia, pueden cambiar las arrugas, el pelo, pero en la mirada hay algo interior que permanece en el tiempo”.
Coincidimos en que para un lector, ver el retrato de un escritor, es casi la única oportunidad de acercarse a la persona. “Eso es lo que busco. A partir de lo que veo, me imagino cosas, es darle la oportunidad a otro de hacerse su propia historia, para que lo evoque según su propia sensibilidad”.
Reportaje de TVL'H del 6 de mayo de 2014 sobre la exposición fotográfica de Ana Portnoy,
"Un disparo al autor", en la Biblioteca la Bòbila
La fotógrafa busca siempre una imagen limpia, cómoda, transparente, su único objetivo es que el espectador vea lo ella vio, que recupere una y otra vez ese instante. Por eso es obsesiva con la luz, la busca, la elije, una luz frontal que no sea dura, nunca bajo el sol. En la búsqueda de la espontaneidad, incluso se arriesga “trabajo al límite del peligro” le gusta desenfocar el fondo para potenciar en primer plano al protagonista de su historia. Es rápida, muy rápida al disparar, da la impresión de que toma la foto sin pensar demasiado, pero es una improvisación muy estudiada, tiene claro lo que busca en cada foto. Debe ser muy rápida porque el gesto se descompone y lo que ella capta se esfuma en un instante. Se comunica con su retratado sin invadirlo, intenta que esté cómodo, relajado. Lo logra, porque entre otras cosas, en sus imágenes no hay artificio, no hay decorados, nada estorba, ni sobra, solo el protagonista y su alma, esa alma que Ana quiere captar, guardar y compartir.
“Hay fotos perfectas que no te dicen nada, quiero que la foto me evoque siempre algo, tal vez la foto no sea perfecta, pero me encanta captar esa expresión, buscar una sonrisa, un fondo desenfocado para que sea más claro que lo importante es la persona”.
La mayoría de las fotos de los escritores están tomadas en la calle “disparo cuando están desarmados” pero lo fundamental para la fotógrafa es que después ellos, cuando se vean, también se reconozcan. Sus fotos son un acto de complicidad que consigue con respeto y convicción, tiene muy claro que desea hacer retratos porque le gustan las personas y sus historias y está convencida que puede contárnoslas.
En el texto de presentación de la exposición, firmado por el escritor Carlos Zanón, leemos “Ana Portnoy es unos ojos, una voz y un corazón; unos ojos que miran, olvidan y perdonan, unos ojos que miran, aman y recuerdan. Ella mira y dispara. No mueve nada de sitio pero cuando guarda la cámara, ya nada es igual, como fotógrafa no molesta ni inoportuna, nunca dispara a quien no quiere, nunca deja prisioneros. Ella llega, dispara y no se va nunca”. Y eso es cierto, las fotografías de Ana Portnoy no se irán nunca, serán el momento efímero que guardemos en la memoria.
Artículo publicado en la revista Polen UG. Ver artículo completo en este enlace Ana Portnoy
Más información: http://www.anaportnoy.com/